Nuevos retos, la moda después del caos

En esta edición de STAYING AT HOME, LEARNING TOGETHER, quisimos invitar a Sofía Marín; una enamorada de la moda, consciente de su impacto en el mundo y estudiosa del tema, a que nos contara su visión de los tiempos complejos que estamos viviendo. Los invitamos a leerla:

 

NUEVOS RETOS PARA LA INDUSTRIA DE LA MODA 

Vivimos tiempos de cambio, de re-significar pero también de re-priorizar, donde la evolución de los comportamientos es inminente y nos enfrentamos a nuevos retos no solo a la hora de crear sino también de mostrar, comunicar y vender a un mercado donde la ambición se ha traducido en tener más que en ser mejor. 

Pronósticos recientes, han considerado que la crisis que estamos viviendo actualmente, incitará al público de moda a revaluar sus valores y alejar sus inversiones de las marcas de producción efímera orientadas al marketing, apostando por la calidad, la sostenibilidad y la sobriedad general. Consumiremos menos y consumiremos de manera más consciente y responsable, según dicen los expertos. 

2020, será el año que, definirá el futuro de la moda y del mundo, adoptándose nuevos hábitos que dejarán un legado para toda la vida, brindando una nueva perspectiva sobre las prácticas de consumo, que nacen a partir de nuevas prioridades, como lo son la comodidad, sostenibilidad, solidaridad y protección; entendiendo esta última, no solo desde un aspecto físico, sino también, desde la seguridad y tranquilidad en las transacciones en aquello que compran o consumen, traduciéndose en un reto para las marcas: ¿Cómo volver a generar confianza y conexión con el público?. 

Esta no es una crisis de la que podamos salir fácilmente, tenemos que diseñar nuestro camino a través de ella con un producto reflexivo, con cualidades familiares y atemporales, donde exista una mayor intención en el gasto y el valor sea la clave. Las marcas deberán dedicar más recursos a la investigación y al desarrollo de productos más inteligentes, duraderos y humanos, desde un enfoque netamente minimalista en la estética y composición. Renaceremos con nuevas propuestas y soluciones, no crearemos por cumplir con un calendario, no publicaremos si no tenemos nada que decir y no compraremos para los demás, compraremos para nosotros mismos, para sentirnos bien y estar cómodos (y una que otra foto de instagram). 

Pero más interesante aún, es pensar ¿cómo lograremos generar experiencias desde las plataformas digitales?, esas experiencias que nos generan fidelización y ventas, ¿cómo lograremos generar el factor de gancho con nuestro público?, un público mucho más exigente y consciente, minimizando así la brecha aún existente entre las compras de Retail, las cuales solo para la primera semana de marzo de 2020 ya había caído un 9% en comparación con el mismo período del año pasado, según la firma de banca de inversión Cowen, y el e-commerce, donde sin lugar a duda, migrarán la mayoría de las 

transacciones de muchos productos. El reto es educar y guiar a las personas hacia estas nuevas tendencias y dinámicas, y asumir que nuestros rituales de consumo estarán formados por nuevas estrategias, exigiéndole a las marcas más que nunca conocer su público, sus aspiraciones y contexto, entiendo que no se trata de una respuesta generalizada para la industria, sino específica para cada situación y marca. 

No pararemos, nos seguiremos moviendo y evolucionando. Los seres humanos nos caracterizamos por, después de un tiempo, volver a nuestras costumbres, olvidando la historia, las características evolutivas nos presentan un pensamiento industrial, siendo un reto individual editar nuestros comportamientos desde una mirada consciente y progresista. 

No es la crisis la que nos cambia, es el sentimiento de incomodidad que ésta produce; en realidad, nos estamos adelantando unos cuantos años a un futuro que todos veíamos venir en cuanto a la tecnología, pero es responsabilidad de nosotros el cómo asumir esta herramienta en el futuro, un futuro mucho más sostenible, entendiendo la sostenibilidad desde un estado de la mente y la consciencia, que genera un balance en la producción, el consumo y la visualización. Por primera vez en la historia, todos estamos conectados por algo en común, que nos está demandando una nueva forma de operar, con limitaciones y parámetros de producción, pero amplia en imaginación. 

Sofía Marín M.

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